UN CUARTO A ESPADAS (VIII)
"EN MEMORIA MÍA"
En la última Cena se nos dijo claro a los seguidores de Cristo:
“Haced esto en memoria mía”.
¿Y si -servicios, no privilegios- nos faltan clérigos varones o sacerdotisas mujeres (en el caso de que se creen, que teológicamente nosotros no sabemos si esto es posible), no hemos de hacer memoria de Cristo, de su Pasión, Cruz y Resurrección?
La verdad es que Cristo está en medio de nosotros, de continuo, cuando nos reunimos en su nombre: (Mt 18,20). Jesús, que no necesita mentir y cumple lo que dice, nos lo dejó dicho y así consta en el Evangelio de San Mateo: “Donde están dos o tres congregados en mi Nombre, allí estoy yo en medio de ellos”.
Lo que nos dice a las claras que, tal y como no le vemos en la Eucaristía, no le vemos pero está resucitado y real como real está en el Santísimo Sacramento y se encuentra entre nosotros, en medio, haciendo bulto si es que lo hace un resucitado.
Entonces, huérfanos y lejos de clérigos que celebren de nuevo la Última Cena, mandato de Cristo, habríamos de hacer memoria del Hijo de Dios en medio de una selva americana o de un espacio africano a distancia de toda civilización. Iglesia, Asamblea de Cristo somos en todo espacio, con ser dos o tres, más siendo multitud, pues que el Hijo del Altísimo, glorioso, está en medio de nosotros, ni más ni menos que cuando lo está eucarísticamente.
ANSELMO DUQUE DE AZA
Maestro. Profesor de Teoría del conocimiento
Pd. Tal vez a esto sería más fácil de llegar si se empezara porque a la hora de la homilía del domingo no se pensara -equivocadamente- que la “gracia de estado” del clérigo de turno, adelanta en competencia a la sabiduría y el recto y cálido hablar de un seglar preparado. En Roma hace tiempo que se vienen produciendo ocasiones sueltas de ceder la homilía al más entendido.
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