TODO VUELVE A SU SER
La Escuela, si lo es, trabaja los tres valores cósmicos que llama transcendentales: la verdad (razón pura en Kant), la belleza (juicio en Kant) y la bondad (razón práctica en Kant). Llevará de calle los tres.
Pero en nuestra Escuela la verdad va por delante de los otros dos valores. Tiras de la verdad y se te viene la belleza y el bien en el mismo racimo.
Lo que venimos manteniendo al poner la verdad por delante, tomado en serio y a fondo, es más revolucionario de lo que pueda parecer y nos introduce en un mundo de frescor que ni soñábamos.
Las cosas vuelven a ser cosas, lo que efectivamente son cada una; las personas dejan de ser números, ciudadanos, fieles o “militantes de”, para, encontrando su dignidad, ser personas, las personas que son y las que han de ser con su nombre y apellidos; las palabras vuelven a su peso de palabras y a su brillo de plata original, los medios de comunicación a no darnos gato por liebre, etc.
La honradez y la franqueza nos toman la delantera, el sí es sí y el no es no, a cara descubierta, Sócrates es Sócrates, Kant es mero Kant aunque entero, Newton no pasa de Newton, Lope, solo Lope, pero Lope completo… y santa Teresa de Jesús, el tesoro de España y la síntesis de la mejor Castilla de la Historia.
La Escuela vuelve a ser Escuela, centro de estudios y foco que irradia cultura a la sociedad; semillero de la verdad, manantial de bosques de sacrosantas verdades; un espacio sin sombras de medias verdades, de disimulos, de pasar el rato, divino y festivo, como el Olimpo griego, todo luz, sin sombras (no había sombras en el Olimpo).
Carlos Urdiales Recio
Maestro. Universitas Lateranensis
La roca es roca y la montaña es montaña
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