146 Educación Física

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Fatiga y ejercicio físico en ambiente de calor


Quien haya experimentado la fatiga debida al calor, habrá comprobado que esta se diferencia de otros tipos de fatiga. Se produce a pesar de que aún quedan bastantes reservas energéticas en el músculo. Con un rápido enfriamiento, se recupera la capacidad de rendimiento deportivo.

Por tanto, la fatiga de calor puede deberse a efectos directos de la hipertermia –incremento de la temperatura corporal interna– en el sistema nervioso, al manifestarse una cierta incapacidad para dirigir el movimiento. Esta fatiga puede ser, por tanto, un mecanismo de defensa del organismo para no sobrepasar una temperatura interna límite, y así prevenir la lesión por calor y el golpe de calor. El incremento de la temperatura corporal interna puede ser uno de los factores más importantes que produce la fatiga durante el ejercicio en calor.3

Deberán tenerse ciertas precauciones a partir de los 27° C de temperatura ambiente, como reducir la intensidad del ejercicio y la exposición a los rayos UV. A partir de los 32 °C aumenta el riesgo para el organismo; debería acortarse la duración del esfuerzo y vigilar señales como el aumento de la sudoración y de la frecuencia cardíaca. También se deberá llevar ropa adecuada: ligera, transpirable, de colores claros, holgada para que circule el aire, gorra y gafas de sol. Y no correr sin camiseta.

Así mismo, deberán cuidarse algunos aspectos antes y durante el entrenamiento: hidratarse bien antes de empezar el esfuerzo, bajar la intensidad de este, no beber agua muy fría durante el ejercicio, llevar bebida con electrolitos durante la carrera, etc. También deberán elegirse las horas de menos calor para entrenar.


Golpe de calor

Cuando la temperatura interna sobrepasa los 40 °C y supera los mecanismos de regulación del organismo, puede sobrevenir el golpe de calor.1 La deshidratación puede ser uno de los factores que lo desencadenan, pero el hecho de estar hidratado tampoco lo evita.

Una de las situaciones más peligrosas para que se produzca este síndrome es cuando se realiza ejercicio de cierta intensidad en ambiente caluroso y prolongado en el tiempo. Suele producirse por las combinaciones de una temperatura a partir de 27 °C y una humedad relativa por encima del 40 %. 2


Se agrava la situación si las condiciones ambientales son muy desfavorables, como entrenar con mucho calor –con más de 32 °C–, humedad muy acusada –superior al 70 %– y sin viento.3 Se crea un microclima en torno a la piel que evita que el sudor se evapore, por lo que no puede eliminarse calor, con todas las consecuencias negativas que ello conlleva. Prendas de vestir que retengan el calor, agravan la situación. Se recomiendan prendas de colores claros, muy transpirables y que permitan la circulación de aire interior.

Curiosamente, el golpe de calor suele producirse, en numerosos casos, al segundo día de entrenamiento en ambiente caluroso si no se han respetado unos principios de adaptación. Por tanto, con una adecuada aclimatación puede paliarse este problema; dicha aclimatación se produce después de una o dos semanas de entrenamiento en ambiente caluroso al iniciarlo de manera moderada y progresiva para que se cumplan los principios de adaptación; con dicha adaptación se logra tomar mayor ingesta de líquido, mayor retención de agua y sales e incremento del volumen sanguíneo; permite así que el corazón bombee más sangre a una menor frecuencia cardiaca. Los deportistas aclimatados al calor comienzan a sudar antes, y lo hacen de manera más profusa y sobre un área corporal mayor para mantener su cuerpo fresco.4


La buena forma física, especialmente la aeróbica, favorece también dicha aclimatación. En cambio, una forma física deficiente aumenta el riesgo de sufrir complicaciones por calor. La grasa corporal en personas con sobrepeso supone una carga extra que hace que se incremente la producción de calor, lo que puede llevar al golpe de calor por esfuerzo. Los fármacos estimulantes para la mejora del rendimiento, así como la efedrina –presente en algunos productos “adelgazantes”–, aceleran la acumulación de calor y pueden precipitar este síndrome.4

Los signos iniciales que deberán detectarse para prevenir el desarrollo del golpe de calor pueden incluir: sed intensa, sequedad en la boca, sudoración excesiva, sensación de calor sofocante, irritabilidad, desorientación, agotamiento, cansancio o debilidad. La descoordinación y el tambaleo –"correr como una marioneta"– son los síntomas finales, seguidos de desmayo. Las mujeres son menos propensas al golpe de calor.4


No obstante, con una adecuada aclimatación y respetando las pautas aconsejadas, no tiene por qué presentarse este síndrome. Son muchos los corredores que entrenan en ambientes cálidos, e incluso húmedos, sin que por ello presenten problemas de esta índole.

Una prueba extrema de correr en ambiente caluroso es la “carrera de los tres desiertos”; consiste en completar tres megamaratones de 250 kilómetros cada una a lo largo del mismo año, en los desiertos del Sáhara, del Gobi y de Atacama. Los corredores soportan temperaturas que pueden llegan en ocasiones a los 50 °C, y pueden perder hasta un litro de líquido cada media hora.5 Son pocos los corredores que consiguen esta proeza; pero la mencionamos como ejemplo de hasta dónde se pueden llegar con la adecuada adaptación al medio. 

 

       

 

Francisco Sáez Pastor

Universidad de Vigo


 

Referencias bibliográficas

 

1. Terrados, Mora y Padilla. La recuperación de la fatiga del deportista. Madrid: Gymnos; 2006

2. González, J. Golpe de calor. Centro médico Deyre. (Internet). 22 abril 2010. [Consultado: 1 de septiembre de 2915]. Disponible en; http://www.deyre.com/golpe-de-calor-en-el-deporte/

3. Calor y rendimiento. Biolaster. (Internet). [Consultado el 11 de agosto de 2015] Disponible en: http://www.biolaster.com/ rendimiento deportivo/calor rendimiento 

 

4. Randy Eichner, M.D. El golpe de calor en el deporte: causas, prevención y tratamiento. Revista Sports Science Exchange 86. 2002. Volumen 15, nº 3.

5. M. M. Hacer deporte con calor. Revista QUO. (Internet). 16 julio 2014. 226. [Consultado: 1 de septiembre de 2015]. Disponible en: http://www.quo.es/salud/hacer-deporte-con-calor.

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