88. Programa Viking
Sonda Viking orbiter
El programa Viking se componía de dos sondas gemelas que fueron lanzadas a Marte con veinte días de diferencia durante la “ventana” de agosto y septiembre de 1975. Muy ambicioso en cuanto a los proyectos programados, fue diseñado, principalmente para realizar diversos experimentos en la superficie del planeta; sobre todo, de búsqueda de vida. Puede considerarse un éxito completo puesto que se completaron sin fallos ni incidentes todas las acciones previstas. El despegue, la navegación hasta Marte, la puesta en órbita y el resto de operaciones que describiremos a continuación.
Lanzamiento del cohete Titan 3 La misión estaba diseñada para que cada sonda dispusiera de dos módulos: uno como orbitador y otro como “aterrizador” (amartizador, diríamos con más propiedad). El módulo orbital de las sondas tendría dos cometidos: realizar fotografías de todo el planeta y actuar como un intermediario de comunicación entre la Tierra y la sonda de amartizaje. Fue la misión más cara y ambiciosa hasta la fecha, con un coste total de unos 1 000 millones de dólares de la época. Aportó la mayor parte de la información sobre Marte hasta la llegada de los primeros “rovers” a finales de la década de 1990.
El Viking I se lanzó el 20 de agosto de 1975 y el Viking II el 9 de septiembre. Las sondas –con un peso de 3 527 kg cada una–, fueron lanzadas por el cohete Titan III-E-Centauro. Llegaron a Marte diez meses después de sus lanzamientos. Una vez situadas en órbita se mantuvieron durante más de un mes para realizar un reconocimiento de la superficie y seleccionar los lugares de amartizaje. Llegado el momento, los dos módulos de las sondas se separaron. Los orbitadores continuaron sobrevolando Marte y fotografiándolo, además de llevar a cabo operaciones científicas. Varios meses después, curiosamente, cada módulo orbitador sincronizó su órbita con uno de los satélites marcianos: Viking I, con Fobos y Viking II, con Deimos.
Los módulos de amartizaje, una vez separados de los orbitadores, descendieron hacia la superficie de manera controlada. Para el correcto amartizaje se valieron de escudo térmico, paracaídas y acción de retrocohetes. Con las tres patas extendidas, los módulos se posaron suavemente sobre la superficie.
El módulo de la Viking I fue la segunda sonda espacial que llegó a la superficie marciana con éxito, el 20 de julio de 1976. La primera había sido la nave rusa Mars 3, en 1971; aunque se perdió su comunicación a los pocos segundos de posarse, como ya en un anterior artículo habíamos expuesto. La Viking II llegaría a la superficie marciana el 3 de septiembre. Durante el descenso comenzaron ya a realizar estudios atmosféricos. Una vez posados, desplegaron el instrumental para llevar a cabo otros objetivos programados, como las observaciones meteorológicas y del medio marciano, análisis de la composición del suelo y, la más importante, búsqueda de materia orgánica y de vida.
Sondas Viking. Esquema
Experimento de las sondas Viking
Stanley Miller
Esta es, quizás, la principal motivación por la que se puso en marcha el programa Viking. Para comprender la importancia que le daban a esta cuestión hemos de situarnos en el año 1953. En ese año Stanley Miller (estudiante de ciencias biológicas de la Universidad de California), le propuso a su director de tesis, Harold Urey (Universidad de Chicago), un experimento que recreara las condiciones que se suponía existieron en la Tierra al principio de los tiempos.
Básicamente el ensayo consistió en someter a descargas eléctricas de 60 000 voltios y a una temperatura de ebullición, una mezcla de compuestos químicos sencillos (agua, hidrógeno, nitrógeno, metano, dióxido de carbono...). Después de varios días, los investigadores comprobaron que se habían sintetizado espontáneamente compuestos orgánicos simples como aminoácidos y glucosa.
Sonda Viking recogiendo muestrasDurante la década de los 60, la comunidad científica especuló con la posibilidad de que hubiera vida en otros planetas. Marte parecía un buen candidato. Se planteó la necesidad, pues, de ir a Marte a buscar vida basada en las observaciones hechas en la Tierra. Superado el obstáculo de convencer al Gobierno de EE. UU. de llevar una nave a Marte, lo siguiente que se planteaban era elegir qué experimentos se deberían realizar para detectar vida… si es que existía. Quedaron seleccionados tres experimentos. Fueron: intercambio de gases, liberación pirolítica (por calentamiento) y liberación marcada. Cada experimento era controlado por un equipo diferente de científicos.
Las dos sondas fueron pertrechadas de unos sofisticados laboratorios y de una pala mecánica para la recogida de Gilbert Levinmuestras. Asombra que, a control remoto, tan distante, pudieran enviarse órdenes para llevar a cabo experimentos tan complejos. Incluso en el experimento de “liberación pirolítica” debía calentarse una muestra a 500º C. Para realizar estas prácticas, cada nave disponía de un generador de plutonio 238.
Gilbert Levin
¿Cuáles fueron los resultados de estos experimentos? Los tres dieron positivo. Destaca el experimento de “liberación marcada”, dirigido por Gilbert Levin, ingeniero de la NASA, quien estuvo convencido durante toda su larga vida de que su prueba era concluyente y, por tanto, que en Marte existía vida… a pesar de que posteriores revisiones cuestionaron estos resultados; el suyo y los otros. Actualmente sigue la controversia.
Universidad de Vigo
Vista de Marte desde el Viking 1 |
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