140 Palabras de Delibes

 


    
 Palabras 
de Miguel Delibes


                           RASTROJO



Miguel Delibes pasará a la Historia (o no pasará, no sabemos) por haber reflejado el ser y el vivir de Castilla en la segunda mitad del siglo XX. Una de sus vertientes más profundas es la del lenguaje, el habla de sus gentes. Hoy traigo a AFDA la palabra rastrojo, palabra consolidada en todos estos pueblos de labradores y de buen pan y buenos lechazos. El rastrojo es palabra que se sigue empleando, porque no ha sucumbido ante la llegada de las máquinas hace más de medio siglo. El rastrojo es lo que queda de la mies en la tierra después de cosechada y antes de que se vuelva a arar. Y eso sigue quedando se haya segado a mano como antiguamente o se coseche con cosechadoras que andan solas con GPS como ahora. El rastrojo aparece con frecuencia en los textos de Miguel Delibes. Al ser palabra común es natural que el escritor vallisoletano la emplease en sus libros de carácter rural. 

Así en Las ratas explica: “En torno crepitaban los trigos maduros, mientras los corros de cebada ya segados, con las morenas esparcidas por los rastrojos, denotaban un anticipado relajamiento otoñal”.

En Viejas historias de Castilla la Vieja su protagonista está de vuelta al pueblo después de 48 años. Encuentra todo tal y como lo dejó: 

(...) los tres almendros del Ponciano, y los tres almendros del Olimpio, y el chopo del Elicio, y el palomar de la tía Zenona, y el Cerro Fortuna, y el soto de los Encapuchados, y la Pimpollada, y las Piedras Negras, y la Lanzadera por donde bajaban en agosto los perdigones a los rastrojos, y la nogala de la tía Bibiana, y los Enamorados, y la Fuente de la Salud, y el Cerro Pintao, y los Siete Sacramentos, y el Otero del Cristo, y la Cruz de la Sisinia, y el majuelo del tío Saturio, donde encamaba el matacán, y la Mesa de los Muertos. Todo estaba tal y como lo dejé, con el polvillo de la última trilla agarrado aún a los muros de adobe de las casas y a las bardas de los corrales.

Otros rastrojos aparecen en Aventuras, venturas y desventuras de un cazador a rabo: “(...) los rastrojos quedan tan desguarnecidos como un camino vecinal”. También en Las perdices del domingo: “Los rastrojos que no dieron pájaro eran rastrojos abiertos (...)”. Tenemos rastrojos en Los santos inocentes: “(...) los cerros de los rastrojos (...)”. Y por último en El último coto: “Tampoco es ninguna novedad para un cazador provecto el hecho de que la perdiz, hasta la aparición de los primeros hielos, suele diseminarse por rastrojos y barbechos”.

Es la palabra rastrojo que se me antoja duradera en tierras de labranza. O cambian mucho las cosas o siempre que haya siembra habrá rastrojos y, por tanto, se empleará la palabra que lo nombra.  

 

JORGE URDIALES YUSTE

              Doctor en periodismo. Profesor 

Especialista en  Miguel Delibes         

                                www.jorgeurdiales.com

                             


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                                                                      "  Hasta que, habiendo sol nuevo                                                                                                                                                                        me cuentan cómo he dormido"

 Baltasar del Alcázar, siglo XVI . Su modo de vivir en la vejez_____

 

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