Lo QUE NOS DIO ALAS EN NUESTRA JUVENTUD
ALBERT CAMUS
El autor de La Peste negó en redondo su pertenencia a la escuela existencialista. Nunca se embarcó en la nave de Sartre por más que empleara las palabras entonces mágicas de “absurdo” y “sin sentido”, con cuyo empleo se etiquetaba de existencialista a los pensadores .
Había nacido en 1913 en Mondovi, de padre alsaciano y madre andaluza. Su padre murió en el frente, en la batalla del Marne, 1914. Le educa su madre, autoritaria y caprichosa. Tras una breve instancia en Orán se instala en Argel.
Su obra cumbre, La Peste, más que una novela es la crónica de la generación que hizo la II Guerra mundial,1939-1945. Alcanza de algún modo con ella la altura de una epopeya. En ella protesta de la “violencia que se ha inferido al hombre”.La peste física es una epidemia que burla el trabajo de los médicos, crece que no se sabe, y desaparece bruscamente. Además si por fuera es la guerra y la ocupación, por dentro es el sufrimiento en el Universo. Sufren y mueren inocentes. Pero, en ella el peor de los males es el mal moral.
La tierra esta abonada con el mal y el moral mal, sin más, prospera: Camus constata que la multitud de Orán no reflexiona, que su única religión es pasarlo bien, en una dicha momentánea. En este ambiente se dan también los cínicos, que se alegran de la peste y los espectadores puros como del viejo asmático que cuenta eternamente sus guisantes. Pero, como en nuestros días, la raíz madre de todo mal está en que la gente no reflexione y su propósito fundamental sea pasarlo bien.
En cuanto a la fe, Camus la rechaza por fuerza de un “racionalismo” que no es el absoluto de un Hegel o un Marx. Para él la fe y la esperanza cristianas son tinieblas que desgasta el sufrimiento. Camus vivió la pobreza y la luz. Eso le hace salvar los peligros de todo artista: el resentimiento y la satisfacción. Fue pobre en la infancia; luego pasó al “absurdo” de la vida, para desembocar en la peste de la guerra mundial y finalmente en la obsesión de la muerte.
En L´étranger, que leímos tras la sallida de la Escuela, se nos mostró como un genial novelista que presenta a su protagonista - -Meursault- como el personaje que vive exclusivamente a nivel de los sentidos, negado para el sentimiento y los frutos de la inteligencia.
Charles Moeller
Literatura del siglo XX y Cristianismo
Ed. Gredos, Madrid. vol. I, pp. 35-139.
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"me
suelen dar a comer
tostadas en vino mulso"



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