140 Cuentos del abuelo

 

CUENTOS DEL ABUELO

 ¡Los cuentos del abuelo!

Cuentos de Martín y Telesforo 


                                    
           

                                  LA BELLA DURMIENTE

Hace mucho tiempo había un un rey y una reina que tuvieron una hija preciosa. Estaban locos de alegría. Hicieron una gran fiesta y doce hadas fueron concediéndole preciosos regalos, pero una de ellas, llena de envidia, acercándose a la niña gritó:

- Cuando cumpla quince años se pinchará con una aguja y se morirá.

Menos mal que otra de las hadas buenas dijo:

-No morirá, sino que se quedará dormida durante cien años.

Un día la princesa quiso conocer el palacio. Fue visitando todas las habitaciones.

Llegó a la torre de la costura, quiso probar cómo se cosía, pero con tan mala suerte que se pinchó en un dedo, se cayó y se quedó dormida.


En aquel momento todos los habitantes del castillo se quedaron también dormidos: el rey y la reina se quedaron dormidos en el salón del trono, los caballos dormidos en las cuadras, las palomas en el tejado, las moscas en la pared, el cocinero también se quedó dormido con la sartén en la mano y hasta el viento se durmió.

El castillo con el tiempo se cubrió de una gruesa pared de zarzas. Algunos príncipes, conocido esto y lo de aquella misteriosa montaña, quisieron traspasar la pared, pero estas malas hierbas los enredaban y morían.

Pasaron muchos, muchos años. Un día llegó un príncipe por aquellos alrededores, oyó contar la historia del muro de zarzas y dijo:

- Yo no tengo miedo. Iré a ver a la princesa dormida.

Cuando se acercó al muro, las zarzas se llenaron de flores y se abrió un pasillo para dejarle pasar.

Se habían cumplidos los cien años de la maldición. Llegó a la torre donde permanecía dormida la bella princesa. Y era tan bonita, tan bonita, que el príncipe no se cansaba de mirarla y mirarla.

Se acercó y le dio un beso. Maravilloso.

Y en aquel mismo momento la princesa se despertó; todo lo que había en el castillo volvió a moverse y a revivir: el rey y la reina, los caballos, las palomas, las moscas, el cocinero… y hasta el viento sopló suavemente.

La princesita dijo que quería casarse con aquel joven y valiente príncipe.

Celebraron una fiesta espléndida y desde entonces todos vivieron felices, muy felices, y en el banquete comieron perdices y a nosotros- ¡jaa!, jaa! - no nos dieron porque no quisieron.

               

           

                                       TELESFORO MORENO PÉREZ 

                                                                    Maestros. Cuentacuentos. Radio

 

   ¡¡¡Los cuentos del abuelo!!!

               

 

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         "voyle puntales poniendo               

                     porque no caiga tan presto."    

                                                  Baltasar del Alcázar, siglo XVI .Su modo de vivir en la vejez ____


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