NATURALEZA Y ACUARELA
Hay una primera manifestación expresada por otros que revela la hondura de su sentimiento y su visión de la naturaleza, pues la acuarela generalmente va unida al paisaje. Así, Rafael Alberti en las metáforas de su soneto “A la acuarela” puede llamarla “agua de primavera, lluvia florida” o “instantánea rosa sumergida”. Y esto es la expresión fruto de la gozosa mirada del poeta que ve más allá de lo concreto -agua, papel, color, transparencia…- y da un salto para llegar a decir algo así como “alivio de la sed de los colores, alma ligera, cuerpo de premura”.
Pero esto, como intento decir, es lo formal, el lenguaje que expresa la realidad y la interpreta en términos poéticos. Y en opinión de una experta en bellas artes “la acuarela es un arte, un arte por excelencia. Habla de sutilezas, transparencias… es delicada, veloz, fresca”. Es más, llega a decir lo siguiente: “pictóricamente es un haiku (1) y por esto creo que esta técnica es la que mejor acompaña a un poema”.
2. En otro orden de cosas deseo decir que he impreso en dos folletos bastantes acuarelas que están dispersas por esos mundos de Dios y cuyas portadas aparecen en este artículo. Con ellos pretendo unificar lo que está disperso y poder ver algo así como mi obra en su conjunto. No están ordenadas por las distintas épocas cronológicas, pues tampoco se trataba de hacer un estudio evolutivo: ¡no llego a tanto!
En estas dos colecciones deseo manifestar mi amor y mi entusiasmo por la naturaleza. Una abrumadora mayoría trata de mostrar la belleza de la creación cuando aparece fresca, intacta, natural. Y cuando pinto no busco solo sus efectos prácticos (tranquilidad, huida del estrés, aislamiento, olvido de las preocupaciones…) tan necesarios en esta nuestra sociedad, como suelen sugerir los maestros que inician en el arte de la acuarela; yo busco una especie de comunión con la naturaleza, a veces apropiándome del paisaje y reproduciéndolo, otras interpretándolo, otras destacando aquello que me sugiere o me inspira. No busco siempre paz y sosiego, pues a veces pintar a la acuarela supone cierta excitación mental y afectiva sin la cual no llega la inspiración.
3. Y ¿cómo interiorizo y expreso la naturaleza? A veces será el color lo primero que me llama -colores otoñales impactantes, pero también colores invernales de unos grises encantadores-, otras será la luz y el contraste con las sombras, o las insinuaciones de ciertos paisajes sin definir los contornos, dejando siempre que sea el espectador el que lo complete…; otras veces será la humedad -el agua- la que caprichosamente derrame el color y ofrezca figuras nuevas, quizá imposibles de obedecer a la mano del artista. Otras veces…
Alguien contemplando las acuarelas que he editado me decía lo siguiente: “Contagia tu percepción de la naturaleza, en sus variadas representaciones, objeto omnipresente de tus obras. Hermosas acuarelas hechas de luz y color, atmósfera, sentimiento… ¡Cuánta belleza logras con esos toques ocres, sienas violetas, azulados, verdes y rosados! Y con esas logradas tonalidades vas recreando el sentido paisaje de la tierra y el embrujo del mar, de los viejos y entrañables pueblos de la vieja Castilla, la humilde naturaleza cubierta de nieve, bañada por la llovizna… los delicados senderos en el bosque, los celajes nublados en lo alto y los serenos atardeceres cerrando el día. Pinceladas y temas embriagadores” (F. Ruiz Larraz).
Basta con estas cuantas impresiones desde el punto de vista artístico; no me siento preparado para entrar la una especie de teoría de la pintura a la acuarela o, incluso, como tratan algunos autores, de la “filosofía de la acuarela”, que de todo hay. Me contento con expresar sencillamente el amor por la naturaleza a través de esa ventana prodigiosa que puede ser -de hecho, es casi siempre- la acuarela. Acudiendo al lenguaje poético termino estos párrafos con un autor enamorado del mundo y de su reflejo en la pintura: “al final, la pintura envía un mensaje que seguramente vive siempre en mi inconsciente. Y ese mensaje es que el paraíso está aquí y que para vivirlo debemos volver a la naturaleza”.
____________________ Teódulo GARCÍA REGIDOR
Profesor del Centro Universitario La Salle
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"Después
que cayendo, viene
a dar en el mar Hesperio"
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