CUENTOS DEL ABUELO |
Había una vez una ardilla que vivía en un bosque. Tenía como vecinos y amigos a un ciervo y a un pájaro.Un día estaban pensando cómo divertirse. La ardilla pensó:
-Podemos hacer un concurso de traer bellotas y quien más traiga sea el ganador.
- Estupendo, pero tendremos que pensar en un premio para el campeón- dijo el pájaro.
- ¿Qué os parece si el ganador se lleva una gran tarta- dijo el ciervo.
- ¡Buena idea! Ahora nos iremos y, cuando llegue la tarde, pesaremos las bellotas que haya traído cada uno -dijo la ardilla.
El ciervo se fue a un árbol que él conocía. Empujaba el tronco, las bellotas caían al suelo, las metía en un saco y las arrastraba hasta su casa.
El pájaro encontró un árbol grande y alto, que tenía muchas bellotas, las metía en una bolsa pequeña y volando las llevaba también a su casa.
La ardilla, que era muy pilla y muy lista, se fue a un lugar donde tenía guardadas dos cestas llenas de bellotas. Pero cuál no sería su sorpresa cuando encontró las dos cestas vacías.
De pronto, vio a un mono comiendo bellotas. La ardilla le preguntó:
-¿Se puede saber dónde has encontrado las bellotas que te estás comiendo?
- Las he encontrado en unas cestas y tenía tanta hambre, que me las he comido casi todas- contestó el mono.
- Resulta que esas bellotas las tenía yo guardadas –le dijo la ardilla algo enfadada.
La ardilla pensó cómo solucionar el problema. Como era muy pilla, se le ocurrió una idea: el mono le ayudaría a coger bellotas, con que no se lo diría a sus amigos.
Explicó al mono lo del concurso y le dijo:
- ¿Qué te parece si me ayudas?
- Claro, claro que sí.
El mono se subió a un árbol. Muy pronto llenaron las dos cestas de bellotas. Cuando llegó la tarde, los tres amigos se reunieron para pesar las bellotas.
Todos estuvieron de acuerdo en que la ardilla tenía el montón más grande. Ella había ganado la gran tarta. Pero el ciervo y el pájaro no se explicaban cómo había reunido tantas bellotas.
La ardilla estaba muy contenta y repartió la tarta con los amigos.
Mientras se las estaban comiendo, apareció por allí el mono diciendo que él también tenía hambre y le invitaron a comer tarta. El mono y la ardilla guardaron su secreto y la ardilla siguió siendo lista y muy pilla.
Y colorin colorado, este cuento se ha acabado.
TELESFORO MORENO PÉREZ
Maestros. Cuentacuentos. Radio
¡¡¡Los cuentos del abuelo!!!
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"¿Es así por verdad?Sí, rey, por caridad"


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