NÚMERO 137. AÑO XVII
NO EDUCAMOS CIUDADANOS
La respuesta a la pregunta ¿para qué educamos? habría de tenerla más que clara todo centro de estudios. De preguntarles a sus profesores, uno a uno, nos habrían de dar la misma respuesta, incluso con las mismas palabras. Tan elemental punto de partida habría de ser unánime o desde su semilla el árbol habría crecido sabiendo hacia qué cielo marchaba y qué frutos efectivamente habría de dar.
Los clásicos nos dan luz en casi todo, también en educación. Ortega y Gasset es un pensador clásico nuestro, a mano. Todavía se podrá constatar que en enero de 1923, en la Revista de Pedagogía, criticaba a uno de los pedagogos más eminentes de su hora, Kerschensteiner. Para este señor “el fin general de la educación es educar ciudadanos útiles”. Reconocía Ortega, en descargo de Kerschensteiner, que el pensamiento pedagógico suele padecer un “anacronismo constitucional”.
Lo que echaba de menos el maestro en la finalidad apuntada por Kerschensteiner era que el pedagogo no fuera filósofo de su pedagogía. Hoy seguiría echándolo de menos. Esa es nuestra lacra en educación. Todo profesor habría de ser filosofo y de no ser capaz de serlo, habría de dedicarse a otro servicio social.
Ortega nos dice: “quien pese bien el sentido de la palabra `educación del hombre´ no puede por menos de soltar una carcajada cuando lee que el fin de la educación, nada menos que el fin, es educar ciudadanos”.
El educando no se logra en plenitud si se le recorta y se descansa con que alcance su reducida condición de ciudadano útil. Ha de responder la definición de educación a una filosofía total y de fondo de su ser de hombre, con un horizonte tal que constantemente emigra, se dilata y ondula al compás de su respiración.
"Yo espero que nuestro siglo reobre contra este empequeñecimiento de la obra educativa” escribía nuestro filósofo. No podemos por menos de estar con Ortega porque antes ya estábamos con Juvenal: “Maxima debetur puero reverentia” (Sátira , XIV, 47).
MAGISTERIO |
DE NUESTRA ESCUELA
2. Cada palabra es la llave de un porción de la realidad. Es una fuerza.
3. “La palabra es la esencia de las cosas” (Unamuno).
4. La palabra es banderilla del pensamiento: le obliga a acometer y pronunciarse.
5. Para los niños (Piaget y Vigotsky) los nombres de las cosas son cualidades que les acompañan.
7. Deben rechazarse los vocabularios base y los diccionarios como instrumentos iniciales de aprendizaje de voces. El aprendizaje de la lengua no ha de caer sobre la lengua fósil o estandariza, sino sobre la lengua viva y en movimiento.
8. Sea el vocabulario del profesor y de los libros de trabajo, rico y abundante.
9. La conservación de la unidad lingüística va a estar ligada en el futuro al grado de perfección que se logre en la enseñanza del vocabulario (J.J. de Bustos Tovar, II Congreso Internacional de la Enseñanza del Español, 1971).
Maestro. Profesor de Lengua y Literatura.
Emérito UCJC
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"Va la palabra de boca en boca, como la pajarilla de hoja en hoja"
__________________________________ Refranero
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NON SCHOLAE SED STILI
No para la Escuela sino para el estilo (2)
Estilo literario
A nuestra Escuela, puesto que se ha propuesto como meta que alcanzar para sus alumnos, profesores y demás servidores de su educación el Gran Estilo, le importa abordarlo desde sus formas más modestas.
En esto está con el rector de la Universidad de Salamanca, don Miguel de Unamuno: “Toma agua bendita, terminarás creyendo”. Y con el filósofo Maurice Blondel para quien “Lo sobrenatural entra en nosotros por los gestos”.
Trabajamos el estilo literario con vistas al Gran Estilo que es nuestra ambición final. Es bueno que enseñemos a afilar el ojo que ve y a preparar la mano que toca desde el expresar con determinada justeza lo visto y palpado. El alumno que logra expresarse con nitidez, brevedad y precisión está afilando el ojo que ve las distintas realidades, que son nuestra “circunstancia”, para hacerse con ellas tal y como son y con la fidelidad con las que se le presentan.
Trabajamos el estilo expresivo, oral y escrito, para mejor saltar al Gran Estilo persona y social.
Después de siglos y siglos de didáctica, tropezamos en nuestro afán de enseñar expresión escrita con que no existía una graduada y sistemática plantilla sobre la que deslizar el aprendizaje de la redacción. Salimos a buscarla y en vano la buscamos por escuelas y editoriales de España y de Europa. Creamos entonces el “Sistema Redacta”, que nos mereció el primer premio del Certamen anual de Investigación Educativa del Colegio de Licenciados de Madrid. Lo volveremos a mentar aquí más adelante.
Mientras lo poníamos en marcha, partiendo de nuestra propia experiencia, que nos lanzó a escribir con algún vuelo, fuimos haciendo otras cosas importantes. Entre ellas, dar con autores que hicieran de despertadores del poeta con el que nacieron a los alumnos que teníamos en clase y que dormía su sueño de rudeza expresiva en sus adentros. A nosotros, barrocos empedernidos cuando queríamos escribir algo valioso, nos lanzó a escribir Giovanni Papini, Ramón Gómez de la Serna y Vicente Huidobro. Cada alumno tiene su escritor, el que le va a medida de su carácter fundamental (Le Senne) y de su personalidad naciente y que le puede hacer saltar el manantial de su propio estilo que se haga arroyo o río más o menos caudaloso de su expresión verbal.
Es preciso despertar volteando pocos pero eficaces autores concretos que desde su torre de campanario a medida del alumno despierten al creador expresivo con que lo nacieron.
El creador despierto ya en nuestra Escuela para el estilo literario tomará como persona Dios sabe qué camino excelente, bueno o mejor, pero lo que es seguro es que le calzamos para mil interminables caminos llanos, podrá cruzar sierras y los pasos que le avancen en el logro de su estilo literario le facilitarán el Gran Estilo, meta de su Paraíso como persona.
CARLOS URDIALES RECIO
Maestro. Profesor de Lengua y literatura
Emérito UCJC
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"A veces me pregunto cómo se las arreglan los que no escriben,
cómo se las arreglan para soportar la vida" _Graham Greene__________________________
"A veces me pregunto cómo se las arreglan los que no escriben,
cómo se las arreglan para soportar la vida" _Graham Greene__________________________
Las
casas no se empiezan por el tejado.
Lo
dice el sentido común. Lo dice el refranero. Se dice en inglés y en
otros idiomas.
Decimos algo muy parecido cuando afirmamos que tampoco hay que “poner el carro delante de los bueyes” (“putting the cart before the horse”).
Dios. En el caso de ceder las puertas, ¿por quién empezaríamos? ¿A quién de las cederíamos en primer lugar, antes que a nadie? ¿Quién es primero-primero para nosotros?
Aquí sí que hay que empezar la casa por el tejado. Es de ley. A tal Señor, tal honor. A Dios, todo honor y toda gloria, por los siglos de los siglos, Amén.
¡Al Creador del Cielo y de la Tierra, indiscutiblemente. A mi Creador, origen, camino y fin último!
Criaturas de Dios. Si por obligación o por deferencia cedemos las puertas a quien quiera que sea, nos afirmamos en la idea de que se las franqueamos a las criaturas de Dios. Lo hacemos por deferencia, con gusto. A poco que pensemos la persona a la que cedemos paso lleva en su alma la huella de los dedos de Dios que la hizo a ella, precisamente a ella, es obra suya, tiene sus huellas, nos recuerda y hace pensar en su Creador.
En nuestro sentido cristiano de la vida a esa persona serviremos, empezando por cederle el paso, que lo nuestro es servir.
Lo que aquí se apunta como cesión de paso ante una puerta va disparado a toda cesión, amabilidad y ¡usted primero!
Solo que a la luz del más alto cielo. Suprema cortesía entre criaturas de Dios.
"El hombre bueno es propenso a ceder"
Aristóteles _______________________
____________________________________________ "Y por eso refiero las cosas a tu Nombre,
"Y por eso refiero las cosas a tu Nombre,
dándoles latitud y longitud de Ti"
El otoño genera para algunos, nostalgia, tristeza, pesimismo quizás. Pero para otros es como “un cálido ambiente que llega con sus tonos, afectos y fragancias”. Y otros lo sienten como “un instante prolongado” y como “esa magia poderosa en que la naturaleza y nuestro interior laten al mismo tiempo”. Yo recuerdo, al mirar la acuarela, aquella tarde otoñal en la que El Retiro nos ofrecía la paradoja de que las hojas muertas pudieran generar con sus colores cálidos, una invitación a la vida.








-Respecto del lema TOT LUMINA, TOT LIMINA: Por fin he entendido su trasfondo. Soy así de corto. ¡Gracias, CUR!
ResponderEliminar-También la Reflexión de la mañana: CEDER EL PASO A DIOS, (aquí si hay que empezar la casa por el tejado). Feliz metáfora.
-La VERDAD POR DELANTE: ¡Qué fuerza argumentativa, la del último párrafo, con su ilustración!
El número viene sembrao. Un placer su lectura.