141 La Escuela pone en pie a Europa (6)


           LA ESCUELA 

PONDRÁ EN PIE 

EUROPA


                            
“Una salus victis nullam sperare salutem"

                                                                                           (Eneida II,354)

La única salvación de los vencidos está

en no esperar ninguna salvación


 

       6. ARQUITECTURA DE EUROPA


A la arquitectura de Europa le había precedido y, sin duda, tenía en ella sus raíces, la arquitectura romana y griega de la que hoy nos quedan sólidos, elegantes y formidables ejemplares: templos, panteones, teatros, anfiteatros, acueductos, puentes, arcos, columnas que aún siguen en pie entre ruinas... Los egipcios, que habían recibido a Solón con desdén, a lo que les impulsaba el orgullo por sus pirámides, hasta el punto le decirle que para los egipcios no pasarían los griegos de ser unos niños. Los jardines colgantes de Babilonia, otro precursor indudable.

Un nuevo cielo de ideas llovió formidables realidades sobre Europa y la puso en pie. Las sólidas y viejas raíces iban a hacer crecer nuevos bosques de arquitectura. Pongamos los ojos en tres tipos de templos: los monasterios románicos, las catedrales góticas y las iglesias y los templos barrocos.

Europa emularía lo que se había hecho sobre la Tierra hasta entonces.


El románico levanta sus fuertes muros al cielo, pero los concentra en la penumbra de sus recintos, donde se celebran nada menos que los misterios de Dios. Los fieles, en silencio respetuoso, -adoración y temor bíblico de Dios-, esperan que el Cielo les santifique ya solo por encontrarse quietos en el maternal seno mismo de la Divinidad, en su vientre bendito. Esperan el parto de la eternidad sin fin, que tienen prometida. La arquitectura románica es humildad, silencio y adoración. Un aire sacro respira y la envuelve, en iglesias y monasterios.



El gótico ha roto y elevado el silencio románico al pronunciar su aleluya bíblico, todo alegría, ascensión y disparo hacia el Cielo en catedrales, sedes de obispos. Que entre la luz del Oriente, que es el mismo Cristo glorioso. Ventanales enormes, altura, pináculos a punto de disparo. Todo en la arquitectura gótica religiosa es oración que sube, piedra y cristal, al Cielo. ¡Aquellos hombres tenían dogmas! es la exclamación propia del asombro de todo intelectual ante las docenas y docenas de catedrales góticas en Europa.



El barroco religioso hace justicia a lo divino y a lo humano. Con el barroco el espíritu del hombre se había abierto a Dios en un amor que saltaba desde la conciencia de la personalidad que había traído el Renacimiento. En esto iba más allá de la Edad Media. Era un arte altamente teatral, pero lo era desde una clave metafísica, que abarcando lo clásico, lo finito, podía fundirlo con lo infinito. Dios podía volver al mundo y deleitarse con los hijos de los hombres. Afirmaba el barroco el mundo y su carácter sacro, se rendía extático ante el Dios de todos los esplendores. Si la Edad Media fue, en alguna medida, inocente e infantil, el barroco era el otoño que tenía conciencia de la medida de su propia grandeza y de la herencia temporal que había recibido. Esto hizo que su rendición ante Dios fuera una suprema obra de arte.

 Estas ideas profesa nuestra Escuela sobre Europa. Sobre ellas sueña en la Europa que va poniendo en pie.


                                                             CARLOS UDIALES RECIO

Maestro. Profesor de Escuela de Magisterio

Emérito UCJC

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                                          Traspasa el aire todo

               hasta llegar a la más alta esfera,

  Oda III: A Francisco de Salinas. Fray Luis de León________________


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