El hombre está capacitado para mantener esfuerzos de mediana intensidad durante mucho tiempo; esto es, está dotado de la capacidad de resistencia. Una vez entrenado y adaptado a mantener dicho esfuerzo de manera prolongada, su limitación viene dada por la pérdida de líquidos; a través del sudor, principalmente.
Por tanto, la rehidratación durante una carrera larga, tanto en competición como en entrenamiento, es un factor clave para el mantenimiento del grado de esfuerzo y del propio equilibrio fisiológico. El líquido ingerido durante el desarrollo del ejercicio deberá compensar las pérdidas a través del sudor; sin embargo, hay que evitar tomar más líquido del que se pierde.
Problemas por deshidratación
El tipo de ejercicio más afectado por la hipohidratación es el aeróbico de larga duración por encima de la hora y media de esfuerzo. En el transcurso de la carrera, la pérdida de agua por sudor produce aumento de la temperatura de las zonas internas del cuerpo; también está relacionada ésta con la intensidad del esfuerzo y con la temperatura ambiente.
Cuando se produce la deshidratación, disminuye la presión sanguínea, la sudoración, el flujo de sangre a la piel –palidez– y el rendimiento aeróbico, principalmente; también pueden producirse calambres musculares. Y aumenta la viscosidad sanguínea, la frecuencia cardíaca y la temperatura a la que aparece el sudor; así mismo, se puede producir malestar gastrointestinal.1
Cuando se pierde el 1 % del peso corporal debido a la deshidratación, la frecuencia cardíaca se eleva en 5-8 latidos/minuto disminuyendo la capacidad cardíaca; la temperatura interna (central) se eleva en 2 o 3 décimas. No obstante, algunas personas toleran la pérdida del 2 % del peso corporal sin comprometer su salud, pero cuando esa pérdida se produce en ambientes calurosos –por encima de 30º C– y húmedos, además de bajar el rendimiento, pueden tener problemas para la salud.5
Francisco Sáez Pastor
Universidad de Vigo
Referencias bibliográficas
1. Vila y col. Nutrición del deportista. Madrid: Gymnos; 2000
5. Ibáñez y Astiasarán. Alimentación y deporte. Navarra: Eunsa; 2010
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“y oye allí otro modode no perecederamúsica, que es la fuente y la primera”

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