CARTA A QUIEN ESTÁ LLAMADA UN DÍA A GOBERNAR
UNA ESCUADRA DE NAVES DE LA EDUCACIÓN
DESDE SU PUENTE DE MANDO
N.º 1
Si en el Ideario de nuestra Escuela el alumno es el centro, también tengo que añadirte que, con igual peso, la Escuela es su maestro. Después de mirar a los ojos, a la mente y al corazoncito del alumno de tu Centro de estudios, has de fijarte, de seguido, en el maestro que pones al frente de un aula de alumnos.
En la Escuela de Magisterio de la Salle que cursé siete años (los tres últimos oficialmente reglados) me dijeron varias veces, que se me quedó a fuego, y entonces y luego he comprobado que es muy cierto, que la Escuela es el maestro.
Si en los centros que tú vas a dirigir tienes buenos maestros, tus centros serán buenos; si mediocres, mediocres; si óptimos, óptimos.
La preparación que traigan al ingresar en las filas de tus colegios, que sea óptima. Mira dónde la cursaron. Hay Escuelas de Magisterio que no enseñan a sus alumnos a redactar, por más que muchos de ellos llegaron a ella sin dominar la técnica de la expresión escrita. A los alumnos de esas escuelas no le admitas en tus filas como profesores. No te darán juego.
Y lo que te digo de la expresión escrita, piénsalo de otras materias claves para los profesores que puedan dar clase en tus centros.
Por hoy, nada más, Lourdes. Es más que suficiente, Te diré lo mismo unas cuantas veces. Mi idea de fondo es que deberíamos dedicar a la educación los mejores talentos con los que cuenta nuestra sociedad.
Mi enhorabuena por tus posibilidades de destino, al timón, en el puente de mando. Y mi abrazo,
Carlos Urdiales Recio
Pd. Por si no lo tienes a mano, te recuerdo el primer punto de los cinco de nuestro ideario, 1969:
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“y memoria perdidade su origen primera esclarecida”

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