141 El Universo y el hombre

 


       Programa Mariner a Marte (I)

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Lanzamiento
Mariner 4 


El programa Mariner estaba compuesto de diez sondas de las cuales cuatro tenían como destino Venus y las otras seis con destino Marte. Como ya mencionamos el mes anterior, el programa comienza en julio de 1962 y concluye en 1973. Los objetivos de la NASA eran de exploración, no de conquista; si entendemos como tal, llegar a posarse en su superficie. Para dicha conquista diseñaron otro programa, el Wiking, con dos sondas; ambas cumplieron con creces ambos objetivos.

El programa Mariner a Marte se inició con el lanzamiento de dos sondas en la “ventana” de noviembre de 1964. Fueron las sondas Mars 3 y Mars 4. Como ya señalamos en el tema 82 –cuatro meses atrás–, estas ventanas se producen cuando la Tierra y Marte tienen el máximo acercamiento entre ellos, motivado por la mayor velocidad de traslación de la Tierra, que “alcanza” a Marte, al estar más cerca del Sol. La distancia oscila entre los 58 y los 63 millones de kilómetros. Ocurre cada dos años y dos meses, aproximadamente.

                    
                     Mariner 4 
                    Corrigiendo errores del 3

Mariner 3 y 4 

La sonda Mariner 3 fue lanzada el 5 de noviembre del citado año 1964. Pero poco después del lanzamiento, la cubierta protectora que recubría la nave no se separó. Por tal motivo, todos los sensores e instrumentos para la navegación quedaron tapados. Si a este problema se le añade el mayor peso que en esos momentos críticos tenía que soportar, impidió que la sonda adquiriera la trayectoria hacia Marte.

Se perdieron unos instrumentos de experimento muy valiosos como un sensor para captar el viento solar, un detector de radiación, una cámara de ionización, un detector de rayos cósmicos, un magnetómetro de helio y un detector de polvo cósmico.

Por fortuna, su sonda gemela, la Mariner 4, lanzada el 28 del mismo mes, sí tuvo éxito, y pudo utilizar todos los instrumentos mencionados. No obstante, en esos poco más de veinte días, corrigieron los fallos detectados en la Mariner 3 para evitar que se repitieran: tuvieron que aumentar el peso de la nave y los consiguientes retoques en los motores de propulsión y despegue. Afortunadamente, la operación salió bien, y la Mariner 4 puso rumbo a su destino.

Llegó a Marte entre el 14 y el 15 de julio de 1965, después de siete meses y medio de navegación. Su orientación para llegar a su destino tenía como referencia la estrella Canopo de la constelación de Carina, visible en el hemisferio sur. Pasó cerca del planeta, puesto que estas sondas aún no tenían la capacidad de orbitarlo. Fue, por tanto, una pasada lineal. Su máxima aproximación llegó a 9.846 kilómetros. Mientras estaba cerca tomó los datos y las fotografías programadas; después, se alejó de Marte y siguió con su trayectoria lineal de viaje por el Sistema solar hasta que fue atrapada por la gravitación del Sol y se colocó en órbita heliocéntrica, alrededor del éste.

Al paso por Marte realizó 22 fotografías. ¡Las primeras en recibirse de otro planeta! Pero tanto antes como después de llegar al planeta, efectuó mediciones, comprobaciones y experimentos a lo largo de su viaje… y los fue enviando a la Tierra. Fueron más de cinco millones de bits los transmitidos. Estuvo emitiendo hasta finales de diciembre de 1967, tres años después de su lanzamiento. Había sufrido cerca de cien impactos de micro meteoritos y, además, se había quedado sin combustible.

Los datos enviados por la sonda indicaban que Marte era relativamente inactivo y tenía una delgada atmósfera –una centésima parte de la terrestre– y sin efecto invernadero, muy expuesto a la dureza del espacio exterior. Esto es, un desierto como la Luna, con una temperatura media de -80º. Estas informaciones disiparon las esperanzas de encontrar vida inteligente en Marte, algo con lo que se había especulado durante largo tiempo.           


Schiaparelli


Percival en su observatorio

El principal impulsor de esta teoría marciana fue Percival Lowell (1855-1916). Astrónomo estadounidense, estaba convencido de que existía en Marte una civilización avanzada. Se basaba en los “canales” que observaba a través del telescopio. La idea de dichos canales había sido expuesta por Giovanni Schiaparelli (1835-1910), italiano, astrónomo e historiador de ciencia.

Lowell especulaba que esos canales eran construcciones artificiales para traer agua de los polos a zonas ecuatoriales. Se hubiera evitado esa ficción si la traducción al inglés de los escritos de Schiaparelli, en vez de “canals” (construcción artificial) hubiera sido “channels”, que hace referencia a conformación natural del terreno.


Canales de Marte. Lowell

Canales de Marte

     Obsesionado con la vida en Marte, Lowell construyó un observatorio astronómico con un potente telescopio en su lugar de nacimiento –Flagstaff, Arizona–, y se dedicó varios años de su vida a observarlo. Publicó tres libros donde exponía sus teorías.

Contribuyó también a fomentar el mito marciano Edgar Rice Burroughs, escritor de género fantástico –a la sazón, el creador del personaje de Tarzán–, con la publicación de una serie marciana de once títulos. Y culminó la fantasía marciana Orson Welles, actor y director de cine, con su programa de radio en 1924 donde emitió la ficción de una noticia en directo con apariencia de realidad en la que alertaba de la invasión de marcianos a la Tierra. Fue tan creíble el programa que sembró el pánico en la población y llegó a haber suicidios.

Con las aportaciones de la sonda Mariner 4 todo este mito se evaporó definitivamente. El pobre Marte no albergaba seres peligrosos y despiadados, sino que era un inocente lugar desértico y seco incompatible con la vida, tal como la concebimos.

Francisco Sáez Pastor

Universidad de Vigo


Zonas fotografiadas



                      


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                que ningún accidente

                                               estraño y peregrino oye o siente.

  Oda III: A Francisco de Salinas. Fray Luis de León________________


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