LOS ENCUENTROS DE PRIMAVERA
ZARAGOZA, 2014 |
La
mañana del
segundo día se
dedicó a
la renovada
Seo, a
la Basílica
del Pilar
y a
un paseo
por la
calle Alfonso.
En
la
tarde
nos
sorprendió
la
recién
restaurada
Aljafería,
y
a
la
noche la cena en
una típica taberna. El último día nos organizaron una excursión
para visitar Tarazona, con su espléndida catedral. Aunque
pasamos por Borja, no
nos detuvimos
a ver
el estropicio
que un
improvisado restaurador había cometido con la imagen de su
Cristo. Luego nos esperaba el Monasterio de Veruela, con
reminiscencias Becquerianas. El almuerzo de despedida, en
El
Molino de Berola, cerca del Monasterio.
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SEVILLA, 2015 |
Sevilla nos acogió en el 2015, y Diego Coca y Eva fueron esta vez los anfitriones. Desde el hotel Montecarlo, un recorrido por el Arenal y la cena en el Kiosco de las Flores, inmejorable lugar al aire libre, a orillas del Guadalquivir, disfrutando de la vista inigualable de la Catedral, la Giralda y la Torre del Oro, bellamente iluminadas. En cada encuentro se hizo tradición que los anfitriones se ocupasen imaginativamente de preparar algún pequeño obsequio que conservar como recuerdo. En Sevilla se obsequió a las damas con un abanico decorado con motivos típicos, y a los caballeros con una ‘señal’, útil instrumento del que los Hermanos se servían en sus clases, que nosotros habíamos también utilizado y que Diego y Eva tuvieron la feliz idea de encargar a un hábil fresador. Diego, lamentablemente y de manera traumática, nos habría de dejar solo un par de años más tarde.
Especial relevancia en el encuentro tuvieron la visita a la catedral y a los Reales Alcázares, a las que siguió la del Archivo de Indias, donde nuestro compañero Manolo Romero, reconocido investigador en temas históricos, nos ofreció una lección magistral. En la tarde un paseo por la Plaza de España y el concierto de violín y piano que Tomasso y María Rosaria nos ofrecieron en el Pabellón Domecq, dentro del Parque de María Luisa. A la noche un paseo por Santa Cruz y la cena a la salida de este barrio, en El Giraldillo, frente al monumento a la Virgen de la Estrella. Y en la mañana del último día Diego nos invitó a su casa, donde nos mostró sus pinturas y pudimos comprobar su destreza al piano. Luego, en un restaurante próximo, en el mismo barrio de Heliópolis, el almuerzo de despedida y un brindis con sidra escanciada en el momento.
Maestro. Doctor en Ciencias de la Educación
Emérito UCJC
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“¡Oh, suene de contino,
Salinas, vuestro son en mis oídos"


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