143 El Universo y el hombre

 
                Programa Ártemis

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Hacemos un inciso en la línea de temas que estamos tratando, con una secuencia temporal, para centrarnos en la actualidad imperativa. Es el Programa Ártemis cuyo proyecto supone la vuelta del hombre a la Luna, y que este mes pasado de abril (de 2026) tuvo una misión exitosa y de gran repercusión informativa. En la siguiente entrega volveremos al tema de las sondas a Marte enviadas en 1975.

                                       

El programa Artemis, de la NASA, tiene como objetivo principal retomar las misiones de viajes a la Luna que habían concluido en diciembre de 1972 con la misión del Apolo 17. La misión Ártemis 1 marcó el regreso de la NASA a la exploración lunar. Esta misión se lanzó para probar tanto la nave Orión como el cohete de lanzamiento, denominado SLS (Sistema de Lanzamiento Espacial) y, sobre todo, probar el escudo térmico para la reentrada; clave para el éxito de la misión. Naturalmente, este vuelo no llevaba tripulación. Fue lanzada el 16 de noviembre de 2022, después de varios aplazamientos. La misión duró 25 días y realizó dos sobrevuelos a la Luna. Recorrió 2,3 millones de kilómetros. El 11 de diciembre regresó a la Tierra y amerizó en el océano Pacífico frente a las costas de la Baja California.

La misión Ártemis 2 ha sido un vuelo tripulado con el objetivo de sobrevolar la Luna en una trayectoria llamada de retorno libre. Dio una vuelta alrededor del satélite a una distancia suficientemente alejada como para que permitiera a la nave Orión 2 retomar su vuelta a la Tierra sin necesidad de propulsión.


El despegue se realizó el 1 de abril de este año y el regreso a la Tierra fue el 10 de abril, después de 10 días de misión. El lugar de amerizaje se produjo en la misma zona que la de Ártemis 1. Los tripulantes del vuelo fueron Reid Wiseman (comandante), de 50 años, Víctor Glover, de 49 años, Christina Koch, de 47 años y Jeremy Hansen, de 50 años. Una tripulación escogida, además de por su valía y competencia, por representar diversidad en términos de género, origen y nacionalidad.

El cohete impulsor fue un SLS que lanzó la nave a una órbita terrestre alta, muy excéntrica, con gran desplazamiento en su apogeo (punto más alejado), de modo que su duración orbital fue mayor de 24 horas. Cuando volvió a pasar por el perigeo (punto más cercano a la Tierra) encendió los motores para situar a la nave Orión en rumbo hacia la Luna y con la trayectoria de retorno libre mencionada. La distancia más cercana de la nave a la Luna fue de unos 7.400 kilómetros. Esa distancia permitió utilizar la gravedad del satélite para su regreso. El alejamiento a la Tierra fue de 406.778 kilómetros. Distancia máxima a la que una nave espacial tripulada ha llegado hasta ahora.

La misión Ártemis 2 se realizó con éxito, consiguiendo todos los objetivos propuestos. La reentrada a la Tierra, motivo de gran preocupación para las autoridades de la NASA, se realizó de manera satisfactoria. Esta fase es un momento crítico en todos los vuelos espaciales. La nave se desplazaba a 40.000 kilómetros/hora; la reentrada debía hacerse en un ángulo tal que permitiera la inmersión en la atmósfera con el menor rozamiento posible; pero si el ángulo fuese muy rasante, la nave podría rebotar y salir despedida al espacio exterior. No obstante, por muy ajustado que sea el ángulo de reentrada, la fricción con la atmósfera es tal a esas velocidades que la temperatura de la nave llega a alcanzar los 2.000º C; esto es, se convierte en una bola de fuego. El escudo térmico permite que la temperatura interna siga siendo de 23º C.


La expectación que ha creado la misión Ártemis 2 y la abundancia de noticias en todos los medios y redes sociales ha sido enorme. La potencia informativa ha desbordado todas las previsiones. No cabe duda de que el hecho de ser una misión tripulada creaba un grado emocional mayor. El peligro latente de un accidente irreparable sobrevolaba el ambiente, y podría haber hecho fracasar el programa durante largos años, en el caso de haberse producido, aparte de la pérdida de prestigio de la NASA y de la nación.

Pero tanta cantidad de información también ha creado una idea equivocada en la mayoría del público no iniciado en este ámbito. Podía dar la impresión de que lo conseguido por la nave Orión 2, aparte del mayor alejamiento de la Tierra, son logros nunca antes conseguidos. Como la nave que llevó al hombre a la Luna, Apolo 11, que parecía que fue la única misión en aquella época, soslayando todos los vuelos anteriores y posteriores que realizaron para la conquista de la Luna. La misión Artemis 2, también parece que ha marcado unos hitos nuevos. Pero resulta que la misión tripulada del Apolo 8 (diciembre de 1968), fue la primera en llegar a la Luna y pasar por detrás; los tres astronautas de su tripulación fueron los primeros humanos en ver su cara oculta; es más, la llegaron a orbitar hasta veinte veces antes de emprender el regreso.

La misión Ártemis 2 también ha tenido mucho éxito por la simpatía de los protagonistas y lo comunicativos que han sido. Las imágenes que enviaban a la Tierra durante el vuelo en estado de ingravidez, las imágenes que tomaron con sus móviles de la cara oculta de la Luna –magníficas–, la tierna propuesta que quieren presentar para que uno de los cráteres de esa zona lunar lleve el nombre de la esposa fallecida del comandante del vuelo, son algunos de los ejemplos por lo que han reforzado su condición de héroes.


Pero no sólo se han limitado a mostrarse como si estuvieran en un plató de televisión. No han parado de trabajar, a excepción de sus descansos programados. Han tenido que realizar múltiples comprobaciones de los sistemas y acciones de navegación para salir de la órbita terrestre y poner rumbo a la Luna. Durante el viaje tuvieron que realizar diversas maniobras de supervivencia en caso de emergencia y de adaptación a la situación de ingravidez… en fin, múltiples tareas para las que se habían estado preparando durante largos años.

                                                        Francisco Sáez Pastor

                                                                             Universidad de Vigo

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