143 Un cuarto a espadas (5)



  UN CUARTO A    
        ESPADAS (V) 



            Por una solución barroca


Una formidable solución, nada fácil, sería volver al Barroco donde se hizo de las iglesias salas de fiesta, anticipo del Cielo comenzado ya aquí en la Tierra.


En ellas nos juntábamos los hijos de Dios, herederos de las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Toda luz es poca. El oro es para la ocasión: que brille. Están con nosotros los santos a docenas, incluso el reino vegetal y el reino animal, profusamente. Los órganos trompetean, las columnas se retuercen de felicidad, el coro canta el Aleluya de Händel o las formidables misas de Tomás Luis de Victoria.

Desde el púlpito predica un epígono de Fray Luis de Granada. Sus palabras son chisporroteo de luces, cascada de encendidas voces de verdad y belleza, torrente de flores comestibles porque ya, de hecho, son frutos

El Barroco ha de volver, seguro que con otra denominación. En los estilos históricos no ceja de dar vueltas la rueda de su noria: a un Renacimiento clásico le sigue un exuberante Barroco, al Barroco el Neoclásico, a este el Romanticismo Lo constataba el gran maestro Eugenio d´Ors. Es un hecho.

Habrá que sacudirse hasta el polvo del calzado y prestarse a un nuevo ambiente que abrazar. Viene de camino. Hay que darle paso, abrir las pesadas puertas metálicas de par en par: ¡Portones! alzad los dinteles, que se alcen las antiguas compuertas: va a entrar el Rey de la Gloria (Sal 24,7).


RAMIRO DUQUE DE AZA

Maestro. Profesor de Teoría del conocimiento

Bachillerato Internacional


                       

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