142 La Verdad por delante (7)

 

               La verdad,   por  delante


          “LAS SENSATAS PALABRAS DEL SABIO 

  SALVAN LA CIUDAD"

 

La Escuela, si lo es, trabaja los tres valores cósmicos que llama transcendentales: la verdad (razón pura en Kant), la belleza (juicio en Kant) y la bondad (razón práctica en Kant). Llevará de calle los tres.

Pero en nuestra Escuela la verdad va por delante de los otros dos valores. Tiras de la verdad y se te viene la belleza y el bien en el mismo racimo.


 Estamos ya muy acostumbrados, tanto que ya ni nos llama la atención. Para el autor del Cohelet sí fue una gran lección. Para nosotros, una costumbre más que solo escuchamos o recordamos sin sonrojarnos. Es el caso sangrante del hombrecillo pobre pero hábil, capaz de salvar la ciudad con su destreza.

La ciudad era pequeña, de pocos habitantes, y a ella llegó un poderoso monarca que le puso cerco, plantando en su derredor toda una cintura de fuertes piezas de guerra, como si no le bastará con soplar sobre ella y hacerla definitivamente suya.

La verdad es que, entonces, se escucharon con agrado las sensatas palabras del sabio. Eran sabias. ¿Qué dijo a sus vecinos? ¿Qué les dijo a los que vinieron de lejos a ponerles poliorcético sitio? El autor del Cohelet no nos lo dice. Afirma solo que aquel poderoso monarca levantó el cerco y que la ciudad se salvó.

La verdad de este hombrecillo sabio pero pobre, al fin, cayó en el olvido. Pasado un tiempo, en adelante, nadie se acordó de aquel pobre hombre.

            


Con su verdad se perdió su rastro para la Historia de aquella población y sus habitantes ya ni lo recuerdan. Nosotros hoy ni su nombre lo sabemos.

Su verdad la dibujó el tiempo y la desdibujó el olvido. Se desvaneció. En los primeros momentos debería haberse clavado en el centro de la ciudad, quizá en forma de estatua. Tampoco se perpetuó en los libros que perduran. No se hizo. 


Carlos Urdiales Reci
o

Maestro. Universitas Lateranensis

Emérito UCJC

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