EL LIBRO DE RUT, clásico bíblico
(III)
OLEAJE
DE ENCANTOS LITERARIOS
Tenemos el libro de Rut en las manos. Tenemos un tesoro, a la vez bíblico y clásico. No siempre se da esta conjunción.
Si lo abrimos y lo empezamos a leer con ojos de humanista o con ojos que pretenden asomarse al misterioso paraíso de lo divino lo vamos a terminar de leerlo en una sentada. Es breve y es delicioso, una “perla universal”, que decía A.Wünsche, en el pasado siglo, como ya anotamos. O la “encantadora pequeña totalidad, épica e idílica, que se nos ha transmitido” (como también anotamos y nos gusta repetir, palabras de Göthe).
Estamos ante un lago hermoso de aguas que mecen un oleaje de encantos literarios, sucesión de dichas y desdichas, muy humanas, de frescor de pueblo, rurales, a la vez patriarcales y femeninamente maternales, en línea con los grandes temas bíblicos y la guinda de las mejores leyendas clásicas de Grecia y Roma. Es un oleaje que se acerca y toca la misma entraña de nuestras playas anímicas, en las que deja una espuma de regusto humano y divino que no sabremos describir por más que volvamos de nuevo a su mar.
Primero, porque su protagonista en el Dios del Antiguo Testamento, el Yahvé Poderoso, Creador del Cosmos en siete días, Inefable, Ser Supremo… que desciende invisible a hilvanar unas historias modestas, domésticas, muy humanas, sencillas, de personas que se parecen a las que hemos conocido y tratado.
Segundo, porque su Providencia, que todo lo gobierna, que manda a los suyos bienes y males, encuentros y desencuentros, vida feliz y muerte a deshora, se advierte que les lleva de su mano, que no les suelta, que marcha con ellos. Son muy importantes para Él.
Tercero, porque estamos atravesando y pasando por un relato que es un bosque transitable o un jardín de virtudes familiares (añejas pietas et fidelitas..., de que ya ni siquiera tenemos muestra en nuestros días). Por la pietas, lo sagrado está en su sitio, personas y cosas, comportamientos… Rut es el paradigma de la fidelitas, la almendra, que nos sobrepasa y descoloca, por su personaje germinal.
Cuarto, el papel de las mujeres, en las grandes ocasiones de la Historia. Quinto, de par en par, la inimaginable apertura a una humanidad de los pueblos de la tierra, redacción oral más que remota y redacción definitiva tres siglos antes de Cristo (se ve con buenos ojos que una joven moabita entre a formar parte del pueblo de Israel). Sexto, el entronque con David, la mención adelantada de la Natividad en Belén, tierra de pan, nuestra Navidad… Séptimo, Rut es el paradigma y símbolo del amor incondicional y de la lealtad inquebrantable.
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| Sexto |
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| Cuarto - Quinto - Séptimo |
CARLOS URDIALES RECIO
Maestro. Universitas Lateranensis
Emérito UCJC
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