LEDESMA, WEEK END TEMPLARIO
“Tras poco más de dos horas de viaje en coche, nos recibe el río Tormes, una majestuosa torre de la iglesia y un señor, de amplia sonrisa, cubierto con un manto blanco y una hermosa cruz paté en el hombro izquierdo que, nos dice: “Hola, hermano, ahora de ayudo”.
El nombre del hotel (Clerecía), significa que, la importante huella cultural del clero en esta villa medieval, histórica, con sus murallas, castillo y sorpresas van a marcar un antes y un después en nuestra vida.
Me apetece indagar en la truculenta historia de Ledesma, situada en medio del campo charro de Salamanca del viejo Reino de Castilla y León y tras comprobar sus raíces vetonas, romanas, visigodas y musulmanas, nos encontramos con la leyenda de los Mártires de Ledesma...
Esta es la historia más arraigada y sangrienta de la villa, recogida ya en el siglo XIII por el franciscano Juan Gil de Zamora de la tradición oral, y ampliada en el XVI...
Tras la invasión musulmana (relacionada con la traición del conde don Julián), el gobernador árabe de Ledesma (llamado Galofre o similar en algunas versiones, pariente de un rey Alcama) tenía un hijo llamado Alí. Este joven frecuentaba a clérigos mozárabes (cristianos que vivían bajo dominio musulmán), se convirtió al cristianismo y fue bautizado como Nicolás o Nicolasín.
El padre, enfurecido, ordenó degollar a su propio hijo, y martirizar (despellejar, lapidar y quemar) a los dos clérigos que lo bautizaron: Leonardo y Nicolás. Según la leyenda, mientras ardían los cuerpos, un rayo fulminó al padre.
En algunas versiones se añaden más mártires, como monjas locales.
El lugar del martirio se asocia con la Puerta de San Nicolás (la única que queda de las antiguas puertas de la muralla). Sus reliquias se veneraron durante siglos en una iglesia (antes San Nicolás, luego San Francisco), donde se les atribuían milagros: curar fiebres, ayudar en partos, sanar tullidos, etc.
El culto fue promovido por el ayuntamiento y nobles locales.
Es una mezcla típica de leyenda hagiográfica con fondo histórico: refleja la tensión entre comunidades cristianas y musulmanas en la frontera durante los primeros siglos de Al-Ándalus, y la permanencia de mozárabes en la zona del Tormes.
Pero no queda aquí la cosa y otras leyendas y sorpresas no nos dejan de sorprender como:
- Los Santos Pastores: En la iglesia de San Pedro y San Fernando se guardaron (en una arqueta) los restos de tres pastores que adoraron al Niño Jesús en Belén (Isacio, Josef y Jacobo). Un caballero de Ledesma los habría traído de Jerusalén en época de cruzadas. Se les atribuían milagros contra la sequía y formaron una cofradía. Con el tiempo, las reliquias "mermaron" por hurtos y el culto se diluyó. Probablemente sea una fusión de tradiciones locales con reliquias cruzadas.
- La Clara de Ledesma: Una historia más reciente pero que se convirtió en copla popular salmantina. Clara, una joven de Villarmayor, llegó como sirvienta a casa de un rico terrateniente (José Vicente Díez). Acabó casándose con él, algo escandaloso para la época que generó habladurías. Su historia se inmortalizó en el folclore.
Y entre leyendas, cuentos, juglares y clérigos nos adentramos en los aspectos más duros que los estudios históricos nos informan que:
-
Ledesma sufrió razzias
de Almanzor (978-979),
que la asolaron.
- Fue un enclave estratégico con fuero otorgado por Fernando II de León (1161), murallas y castillo (siglo XII).
- Pasó a señorío de Beltrán de la Cueva (favorito de Enrique IV) en 1462, y a sus descendientes (duques de Alburquerque).
- Tuvo hasta 25 templos (iglesias, ermitas, conventos) a lo largo de la historia; muchos desaparecieron.
José María Casillas
Eques OSMTH
Ledesma hoy, es uno de los pueblos más bonitos de España.

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