144 Un clásico bíblico

                                  

EL LIBRO DE RUT, clásico bíblico 

(IV)

NOEMÍ, MUJER FUERTE DE LA BIBLIA

Noemí es una de las “mujeres fuertes” de la Biblia.

Noemí es una de las “mujeres fuertes” de la Biblia. Es la protagonista de los dos primeros capítulos del libro de Rut.


Copia y recuerdo de Sara


Noemí es una copia y recuerdo de Sara que, entrada en años abandonó todo para vivir el resto de sus días en tiendas de campaña, fiel a su esposo Abrahán. Creyó a Dios y con 90 años vio realizado su sueño de tener un hijo. Dios hizo bailar su corazón de alegría.


- Dios me ha hecho bailar de alegría y quien se entere bailará conmigo. (Gen 21,6)

Por dentro la iluminaba y encendía la luz de la fe: todo era posible para su Dios. Por fuera era linda y hermosa; llamaba la atención de los egipcios y el faraón se prendó de ella.

A ella la eligió el Dios de su marido para madre de su pueblo hebreo.


Miriam anticipo de Noemí

Recuerdo y anticipo de Noemí es Miriam, heroica hermana de Moisés. Esclava en Egipto, inteligente, hábil y sacrificada, salva a su hermano y lo introduce en la vida más alta de los palacios de Egipto. Profetisa, respetada por el pueblo hebreo, se la ve de continuo al lado del indiscutible liderazgo de su hermano. Toca el pandero, danza, canta a Yahvé y en esto muchas mujeres la siguen:

María, la profetisa hermana de Aarón, tomo su pandero en la mano, y todas las mujeres salieron detrás de ella con panderos a danzar. María entonaba:

- Cantad al Señor, sublime es su victoria, / caballos y carros ha arrojado al mar. (Ex 15,21)


Sombra y memoria de Rajab


Noemí es sombra y memoria de Rajab. Rajab no es Noemí, es una prostituta de Jericó, pero es valiente, cree en Dios y salva a su familia.

Un tiempo fue mujer despreciada, pero se ganó un lugar entre el pueblo de Israel, llegó a ser uno de los antepasados de Jesús y obtuvo un puesto entre los héroes de la fe hebrea.



Noemí en el arrojo es Débora

Noemí no es Débora, pero se le parece en el arrojo y el valor. Israel no tiene aún reyes, tiene jueces que van delante del pueblo, al frente. Por cuarenta años Débora va a ser jueza, es decir, portavoz de Dios -es profetisa– en lo civil y en lo militar, en todo. Barac, un líder de la guerra, flaquea y tiene miedo al terrible enemigo de Israel. Débora se pondrá al frente de la tropa. Débora acompaña y suplanta a Barac, capitanea a diez mil hombres frente a los novecientos carros de guerra del general Sísara. Luego cantará la Biblia en el libro de los Jueces, porque “a Sísara lo pondrá el Señor en manos de una mujer”: Ya no había guerreros, no los había en Israel, hasta que te pusiste en pie, Débora;, te pusiste en pie, madre de Israel. (Jue 5,7). Y se la llamará Madre de Israel.


Noemí, mujer de Dios, como Ana 


Como Ana, Noemí se considera vacía a su regreso a Belén, sin marido y sin hijos. No se queja, como lo hará Job, de lo duro que con ella ha sido el Todopoderoso, Sadday. Les dice a los betlemitas: “No me llaméis Noemí: Llamadme Mará, porque el Todopoderoso me ha llenado de amargura”. Ora y bendice a Dios. Tampoco Ana podía tener hijos, pero confiaba en Dios y oró con fe por uno: .“Mi corazón se alegra en el Señor; en él radica mi poder”. Cuando Rut tiene un hijo, las vecinas de Belén se dicen: “Le ha nacido un niño a Noemí”.

 

CARLOS URDIALES RECIO

Maestro. Universitas Lateranensis

Emérito UCJC


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