144 Al filo del alba

                                                        

 

 

Si en el último AFDA, el 143, nos decía Apuleyo que se le iba el día en un soneto, hoy sabemos que hasta hace poco era el abuelo que intenta dormir a sus nietos, que no los duerme sino que los desvela por lo que cuenta y cómo lo cuenta. 
En “La piel de la serpiente otras veinte aventuras sorprendentes” espigamos una muestra: 


        LA ARDILLA Y EL PAJARITO



Estaba una ardilla

subida en un pino

cascando piñones

con sus dientes finos,

                         y llego piando

un pájaro lindo

que, pica que pica,

le dijo al oído:

- Me das uno solo

de tus piñonicos

y me lleno el buche

y me hago tu amigo?

- Bueno, si tú quieres,

yo quiero, acerico

de plumas calientes

y listos ojillos;

pero no te rompas,

por favor, el pico.

Y desde ese instante,

el pa-pajarillo,

como si del cielo

se hubiera caído,

se quedó a su lado

dándole cariño,

pues estaba sola

la ardilla del pino.

Y es que la amistad,

queridos bambinos,

vale más que el oro,

la plata, el platino,

los montes, los valles,

la tierra, los ríos,

los encantamientos

y los piñonicos.

¡Oye, oye, oye…

que os habéis dormido!






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