Una hora lírica de EspañaQuinientos años de Historia y Literatura en 1526
Discurso leído el 15 de marzo de 2026.
en el acto de recepción como académico de
Jaime OLMEDO RAMOS,
rector de la UCJC, Madrid, 2026
216 páginas, 237x170 cm
De un tiempo a esta parte los discursos de ingreso en la Academia de la Historia son monografías de las que el candidato lee solo una parte. De ahí la densidad del presente trabajo y su extensión.
Sus más de doscientas páginas por su contenido sobrepasan a la gran mayoría de profesores de nuestro nivel. Pero quienes tenemos determinada querencia histórica y literaria lo leeremos con gusto.
Conocemos su asunto principal: la incorporación de los metros italianos a la creación literaria de comienzos del siglo XVI español por obra y gracia (“en comunidad espiritual”) de Andrea Navagero (literato), Juan Boscán (“el mediador”) y Garcilaso de la Vega (“primera cabeza de la poesía castellana”).
Nos interesan las vidas de estas tres figuras y las principales de su entorno, Castiglione (“uno de los mejores caballeros del mundo”), el Emperador Carlos V, Francisco I, Clemente VII, y el mundillo de embajadores, nobles y demás, sus idas y venidas, los detalles del formidable vuelo poético con el que se inicia nuestro Renacimiento, que nos abriría una edad de Oro, casi dos siglos, para la literatura española.
Uno de los provechos que nos puede hacer la lectura de este discurso tan de detalle y serio es que el mundo de la cultura sigue su camino ( “la cultura nos une”) y que así como se salvaron las esencias de Grecia y de Roma cuando históricamente dejaron de ser faros del orbe y se apagaron sus hegemonías, por estos trabajos se salvará la cultura si la sabemos trabajar con rigor y verdad, como es el caso.
La cultura, efectivamente, prosigue su marcha hacia el mar que Dios le asignó y continúa iluminando lo mejor de los hombres. La política, la economía, etc. que puede parecer que lo llenan todo en determinados momentos, podrán hacer sombra a la cultura, ser su nube pasajera, nublar su sol, pero ella prosigue su cauce poderoso.
Provecho más a medida de lo que venimos afirmando con insistencia sobre el laborioso proceso de aprendizaje de la lectura total nos lo confirma y avanza este discurso: solo nos enteramos de su contenido en la medida en que sabemos algo de la historia de la literatura que maneja. Nos hace conscientes de que nos queda mucho camino que hacer a los profesores de literatura y más a quienes la han trabajado menos. Lo que parece ser que habría de hacérsenos familiar nos resulta lejano. Se nos acerca solamente en cuanto la plantilla de nuestros saberes previos es mayor. Solo entonces nos enteramos de lo que estamos leyendo que, por ser muy rico y cierto nos servirá, encantará y hará felices.
El autor acierta al acercarnos a figuras que nos interesan en el proceso de la literatura española, tanto que llegamos a mirarlas a los ojos y hasta nos parece que sentimos el aleteo de su respiración, sus cuestas arriba, sus trabajos y los días de sus empeños y desempeños. Es de reconocer y agradecer el detalle verdadero y sabio del nuevo académico.
Parece cierto lo que aquí se nos dice: que “en ningún momento de la historia de la versificación española se puede señalar un acontecimiento de semejante importancia”.
Por eso, el nuevo académico no se detiene en 1526, en las conversaciones de la Alhambra y en la traducción del Cortesano de Castiglione. Nos completa su trabajo con la información en su discurso de cómo vieron novedad tan formidable los siglos XVI a XX.
Hay citas que nos fascinan y sintetizan lo que para nosotros era mera sospecha y conocimiento de bulto, no deslindado. Así la cita del gran Dámaso Alonso de que el endecasílabo es el “más maravilloso instrumento poético” y que el soneto es “un breve misterio claro, eterna voz para el hombre”.
A esta gloria se nos llama con este discurso, educadores del filo del amanecer, de AFDA, amigos del magisterio, “gloria del apolíneo sacro coro”, amigos que amamos sobre todo tesoro (a esta “convergencia y complementariedad” de historia y de literatura, “concordia cultural”).
Tras su lectura, entendemos mejor el lamento de Menéndez Pelayo a la hora de morirse, de que le quedaba mucho por leer, que no era hora de dejar los libros, él que se conocía a fondo las bibliotecas de Europa.
CARLOS URDIALES RECIO
Maestro. Profesor de Lengua y literatura
Emérito UCJC
Pd. Contestó al discurso de D. Jaime Olmedo Ramos, rector de la Universidad Camilo José Cela, D. Luis Alberto de Cuenca y Prado. La enumeración de méritos más que sobrados del nuevo académico llena nueve páginas. El mejor de todos sus méritos: “Jaime Olmedo es una de las personas más cultas, educadas y amables que conozco”.





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