144 Afderías

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¿Por qué el pollo


 cruzó la carretera?



🐓 La pregunta es más que vieja, revieja: es carcamal, reliquia del tiempo y del divertimento. En su aurora fue tan sólo una adivinanza de almanaque, nacida entre las ingenioserías de la revista literaria Knickerbocker mensual, en 1847. Aquí no hay dudas, primero fue la adivinanza (el huevo) luego la pregunta (el pollo).

🐓🐓 Con la madre del pollo se mantienen al día de hoy las dudas. Seguimos preguntándonos si primero fue el huevo y luego la gallina o primero la gallina y luego el poner el huevo. Y así continuamos, siglo tras siglo, haciendo corro alrededor de esta pregunta-candelero, como ciegos alumbrándose con un candil sin aceite.

                                               

🐔 Como si fuera una diana tal pregunta, se fueron a clavar en ella cientos de flechas o dardos como respuestas, desde 1847 hasta el mes pasado en el que AFDA disparó las antepenúltimas y hoy, en este mes, las penúltimas.

 

🐔🐔 Como si fuese tabla de feria o cuerpo atado y desnudo del mártir San Sebastián, vinieron a clavársele encima centenares de flechas y dardos, respuestas todas a la singular diana hecha pregunta.

 


Nuestras respuestas fueron certeras, afiladas como navajas de Albacete

y con la puntería fatal de un tahúr que se juega la última calderilla bajo la luz enfermiza 

de un candil: 



🐓El pollo tenía que pasar sin remedio. En un ataque de hambruna de pollo, sin grano, había picoteado las letras de las teclas que podían darle las palabras t-r-i-g-o, c-e-b-a-d-a, m-i-g-ui-t-a-s de pan, s-e-mi-ll-a-s de lo que fuera y había dejado a su ordenador desdentado y esquelético. Solo se le encendía. El taller informático estaba al otro lado de la carretera. Tenía que pasar para devolverlo a la existencia.


🐓🐓 No haría falta que cruzase la carretera. Bastaba que mandara un mensaje @ y con uno o varios mensajes del “responder” del correo @ de la otra orilla, redactados con palabras de corral, el inteligente y decidido pollo se las arreglaría solito o con la ayuda de sus compadres de gallinero.


* La técnica se la sabía: Con el pico cerrado, con suavidad, le podía dar a las teclas de las letras de lo que quería escribir. Terminado el escrito, las señas ídem. Para la @ colocaba una de sus patas sobre la tecla del 2 y la otra sobre la que pone “alt gr”. Le daba con la cresta al “enviar” y todo listo.


🐔 Era cuestión de esperar la llegada de la IA, con la paciencia de antesala ministerial o de velatorio de pueblo. La respuesta precisa y definitiva sobre si el pollo cruzaba o no cruzaba la carretera habría de dárnosla la IA, nuevo oráculo de sacristía informática, a la que ya interrogábamos de lejos como beatas ante un novísimo e inteligente san Artificio, IA, que descendía hacia nosotros caído de su cielo electrónico.

 

                                                     CARLOS URDIALES RECIO

                                          Maestro. Profesor de Lengua y literatura. Emérito UCJC

                   
 


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